martes, 9 de febrero de 2010

Gua*

*(Biblia de Absurdilandia. Profecias, evangelios de los apostolsurdos, vida y tecnologías inesplicables del Unico Dios: Pasadetó, fabricador del Universo, adorado por todos los absurdolandeses por la costumbre que tiene de invitar a cerveza y tapas a quien se le aparece).

Carta del Profeta Lenguarrabías a la debota Magnaglándula de Mamaria.

¡Alabado sea Pasadetó en el nombre de los Pelotas de Chivatandia!

Bienamada, y en todas las posturas, Magnaglándula, sabia en lo tuyo, yo meditando sobre tus dudas existenciales respecto a la vida en las distintas etapas, diserto en el desierto y respondo mi respuesta:

A un adolescente
háblale del futuro,
pero puede ser que le aburras,
y eso, si quiere oírte,
pues los placeres del Presente le llaman a gritos
desde las estupideces publicitarias
de la cultura que mama.
O no.
A un anciano,
háblale de lo que quieras,
te agradecerá le distraigas
del poco futuro que le resta,
del presente que le aparca en doble fila
(el lugar de los que estorban
por no encontrar otro lugar donde aparcarse),
del pasado que le ignora la queja
de los errores, los pesares, las luchas,
ese bregar que pronto le será pagado
con una urna funeraria
o una juerga de gusanos.
O no.
Es claro que Ser, Somos un rato y en etapas,
cada una con diferentes sensaciones y requerimientos,
y llegada ésa
en que vives la verdad de los pequeños placeres,
descansas de proyectar los grandes
con tanto detalle de argumento, escenas y guión
porque sabes aunque no sepas
que es inútil intentar interpretar la obra como la planeas,
porque su voluntad propia
te somete
y te despabila de la ignorancia
de que es la vida la que apunta
y tú quién repites fiel en el escenario
palabras y gestos
que ni imaginaste.
O no.
Llega un momento en que naces a la consciencia
de ser pluma de muda,
no ala, ni pájaro, ni ruta migratoria, ni mundo, ni universo;
estás de paso,
como los demás,
que te son tan indiferentes
como has sido, eres y serás tú a ellos,
en una medida u otra,
por ambas partes.
O no.
Pues eso.
¿Y sabes lo que te digo?
Que todo es cartón piedra en este decorado
salvo esos momentos, maldita sea,
en que compartimos suavidad, tibieza y humedades.
Me río de la muerte repentina,
de amputaciones en cuerpo y mente,
de torturas, miserias, podredumbres,
de este mundo masacre,
de las pérdidas más crueles,
me río de todo, hostias,
cuando recuerdo ese puto segundo
en que mi lengua entró en tu boca.
Me reí, también, de Dios:
"Mira,
inútil,
como este pringado mortal le saca punta a tu Propósito Divino.
Quédate con tu Paraíso,
pon de gua el Infierno y juega con mi alma a las canicas,
te la regalo,
para mi no vale nada,
es eterna,
y eso ya jode.
Eso sí, la lengua ni me la toques,
el Sentido de la vida no eres Tú,
es mi lengua en la boca de esta mujer.
Payaso.
Que eres un payaso.
No te doy dos hostias porque no te veo.
Y sobretodo, no me hagas caso,
te hablo en broma.
O no.
¿En qué estaba yo?
Ah, sí,
ahora, mordisquito..."

1 comentario:

Ana Márquez dijo...

Dejo un comentario a ver si la gente se anima... Pues Papi Dios te dio la lengua y la boca de la mujer que amas y las humedades, suavidades y tibiezas y demás alegrías de las q hablas.

En fin, ya sabes q en esto no estamos de acuerdo :-( Besico.


¿Y el catarrito?

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