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- Buenos días.
- Buenos días. Usted dirá.
- Quería un rodillo de cocina para golpear a mi marido.
- ¿Cómo lo quiere?
- Poco y mal.
- Digo el rodillo.
- Ah… Es que no tengo una idea clara. ¿Usted podría ayudarme?
- Claro, mujer, para eso estamos. Dígame la motivación de la necesidad.
- ¿Qué?
- Que por qué casca a su marido.
- Ah, para curarle.
- ¿De qué?
- De Farra Crónica.
- ¿Con amigos?
- No, le quiero curar sola.
- Digo que si la farra la hace con los amigos.
- No, no, solo, solo.
- Mejor, más libertad de vapuleo. ¿Y farrea con frecuencia?
- De lunes a viernes hasta las doce de la noche y fines de semana hasta las cuatro de la mañana, y siempre llega borracho.
- Ya, claro, farra es farra… Me hago cargo… ¿Usted qué nivel tiene en la Escala Universal M.E.C.I.E.G.O. (Medida Estimada de Cabreo Iracundo Expresado con Garrote en Ofuscación).
- No sé, nunca me fui a hacer el examen.
- Vaya. Vamos a ver… Uummmm… ¿Le mataría o le sacaría los ojos?
- Los ojos.
- Con su rodillo actual, ¿ le da solo en la cabeza o en todo el cuerpo?
- En la cabeza, en la cabeza, hijo, como toda la vida, y más ahora, que ya no tengo edad para andar dando donde no duele.
- Bien… ¿Y se queda a gusto o se arrepiente?
- Se queda sin conocimiento.
- Digo usted, no su marido.
- ¿Yo? Yo me arrepiento.
- ¿Al rato o al día siguiente?
- En cuanto se cae al suelo.
- Oiga, señora, usted es muy buena persona, ¿eh?
- Si ya me lo dice mi cuñada, que lo mío no es pegar, que lo que yo hago es apartar con cariño.
- Pues calculo que usted no puntúa más de 3,5 en la escala M.E.C.I.E.G.O. Como es usted de pegada noble, le recomiendo el rodillo grande ahuecado de la marca Rulo Brechón para mayores de 60 años, que a usted le pesará menos y a su marido le evitará la rotura del craneo. Tome, este es, pruébelo.
- A ver…(¡Ziiiiuuuuuu, ziiiiuuuuuu, ziiiuuuuuuu!)
- ¡Leches! ¡Qué dominio!
- Son años con estas cosas, hijo.
- Sí, pero es que finta usted mejor que Lucas Escaibuolquer en La Guerra las Galaxias.
- Ya ves, hijo, con reuma y todo en el codo… Me gusta, pero me va a cansar un poco los fines de semana, que es cuando más me entrego. Además me pilla recién despertada a las cuatro de la mañana y como no precaliento se me revuelven los reumas.
- En ese caso, le recomiendo el uso del grande entre semana y uno más pequeño para los fines de semana.
- Muy caro me va a salir, niño, y soy pensionista…
- No, si comprendo, pero mire, le hago un descuento por los dos.
- No sé…
- Piense en su salud, el reuma va a más con los años.
- Eso sí…
- Además, le regalo una funda cilindro para viaje, una muestra de cera abrillantadora y un paño pulidor.
- ¡Ay, qué bien, eso ya me convence! Y son rodillos de calidad, ¿no?
- ¡Por favor, esto no es un bazar chino, mujer, jajaja! Vendemos en madera de abeto tratada contra polilla, protector antihumedad y con imprimación tapaporos para que no se le agarren las manchas, endurecido en horno calórico, sin nudos, fácil de lavar y le dura toda la vida.
- Pues ya tengo ganas de estrenarlo.
- ¿Y qué ha usado usted hasta ahora?
- Un Rols Rolong mediano.
- ¡¡¡¿Qué me dice?!!!
- Lo que oye. Auténtico.
- ¡Qué barbaridad! Oiga, cuídelo, eso es una joya antigua.
- Como que lo heredé mi abuela, que enterró dos borrachos, y ella de mi bisabuela, que lo usó para defender las barricadas anarquistas del XIX.
- ¿Y su madre de usted…?
- Ni lo tocó.
- ¿Era manca?
- No, no, es que mi padre era un buen hombre… Un raro, o sea.
- ¿Y no ha pensado en venderlo?
- Pero si ya se murió.
- No, su padre no, digo vender el rodillo.
- Ah. Ni hablar, le tengo mucho cariño, y eso que me ha dado mucho trabajo, porque ya se astilla y se le meten los pelos por la madera, hijo, ya es malo de limpiar, ¡y lo que pesa, vaya si pesa!
- ¡¿No va a pesar?! Si es un Rolong: caoba centenaria, veta densa, macizo, mangos de cobre forrados de cuero repujado… De eso le vendrá el reuma.
- ¿Cómo va a tener reuma mi Rolong?
- El suyo, señora, de su codo.
- Ah, sí. Seguro, porque vengo dándole a mi marido desde que nos casamos…
- Pues nada, buena mujer, aquí tiene.
- ¿Qué te debo, niño?
- Diez y ocho cincuenta.
- ¡Señor qué precios! ¡Cómo está la vida! ¡Si es que dan ganas de pegar al marido con la mano!
- ¡Con la mano, jajaja, qué ocurrencia, con la mano, jajaja!
- Ya ves, hijo, jajaja, somos pobres, pero humor nos sobra.
- Jajaja, encantado, señora.
- A más ver, hijo, a más ver…
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miércoles, 3 de febrero de 2010
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5 comentarios:
Jajajjjjjjjaaaaaaaaaaaaaa
Me ha encantado! Si somos igualicos los de tu planeta y nosotros... ^^
Besicos.
"Si ya me lo dice mi cuñada, que lo mío no es pegar, que lo que yo hago es apartar con cariño."
jajajajajajaja
Saludetes
Antiguamente se optaba por meter al marido en la nevera o en el horno, ahora la crueldad es aún más salvaje y despiadada. No sé dónde iremos a parar. Eso si paramos, claro.
Si el marido la hacía pupa a ella yéndose de farra, ¿por qué la señora no se la iba hacer pupa a él peinándole la nuca a garrotazos? Si él no farrea, la señora no garrotea. Joé, si es fácil... ¿o no? :-P
Soy Ana, q he estado poniendo el video de arriba. Gracias a todos. Ya vendrá ET a agradecer in person. Y si no, que venga ELOTO.
Besos.
Uy, Sara, qué insulto, es lo peor que me han dicho desde que estoy en este planeta :-b JAJJAJA.
Gracias, Pablo, esa hipérbole que te gustó está inspirada en la vida irreal.
¡Hola Noveldis! Qué majos. Los hachas (o achas, sin h?)... ¡Los motosierras del humor! ¡Gracias por la visita!
Mira qués graciosa mi Ani: ET / OELOTO. Que bien juegapalabrea ¿Quienlabránseñao?
Megahiperremuakitón para mi amada Ana.
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