Vaga en el sopor de la sobremesa
una corriente de aire que mece
cual telón la telaraña esa
que hace tres meses oscurece
la esquina sobre el armario.
Con tu desidia mi asco crece
y me deseo libre del calvario
de esta convivencia en que perece
el amor bajo la mugre a diario.
Vaga libre el humo de tu tabaco,
la peste de las fritangas insanas,
el hedor a muerte de tu sobaco
y los metanos que buscan con ganas
la salida en un laberinto de pelotillas
que al Minotauro cubriera de canas
desesperado por pasillos de pesadillas...
Si comparo, me parecen sanas
las fragancias de las alcantarillas.
Vaga, levanta y anda, revive
como Lázara y agarra la fregona,
que este esclavo ya se inhibe
de hacerte los turnos y pregona
cederte la parte que de mierda
te corresponde en esta zona,
¡Y date un baño, cacho cerda,
que tu caso me acojona
y ya dudo si estás cuerda!
lunes, 18 de mayo de 2009
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4 comentarios:
Esto parece dedicado a esa que se hizo la casa redonda para no limpiar las esquinas. O a aquel que un día se lavó un brazo y se encontró el reloj.
Y uno q se lavó los pies y descubrió q los tenía llenos de dedos
Gracias, Noveldi!
Muy bueno, Ana. Y anda que aquel que se lavó la cara y descubrió que tenía ojos...
Y el q se lavó la cabeza y descubrió q tenía pies...
(Soy Ana, al Pedrín no se le escurren estas genialidades)
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