Pájara María.
Dios te perdone, María:
llena eres de grasa
por comer sin medida
dentro y fuera de casa.
Maldita cuando pasas
entre todas las mujeres
porque pareces una vaca
que ha perdido los papeles.
Maldito sea el bruto
de tu vientre derramado,
no creas que disfruto
viéndolo desparramado...
¡Basta, María!
¡Madre de Dios!
¡Más gorda cada día!
¡Suelta el tenedor!
Ruega porque nosotros,
pobres pecadores,
no te ceguemos los ojos
para esconderte los comedores,
que ya mucho devoras
y se acaba tu suerte,
que ya vemos, lechona,
hora de darte muerte.
Amén que adelgaces.
Padre vuestro.
El padre vuestro,
que está en el bar,
a diestro y siniestro
no para de invitar.
Cree tener un reino
y parece su voluntad
no dejar bajo el cielo
a nadie sin convidar.
Todos le santifican
y vacían en su nombre
más de cien barricas
que paga el pobre hombre.
Así es como entierra
entre borrachera y orgía
lo que le otorga la tierra:
el pan vuestro de cada día.
Ya tiene muchas deudas
que sus deudores no perdonan,
mas él con sus tretas
atrevidas e ingeniosas,
los esquiva por docenas
en su vida licenciosa.
Ha caído en la tentación
y nadie le libra del mal,
amén que tengáis ocasión
de hacerle encerrar.
viernes, 15 de mayo de 2009
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1 comentario:
Qué par! Cada oveja con su pareja, no?
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