A tus manos
llamaría yo manos
si fuesen las manos
mariposas de seda y sándalo
con las alas de aire cálido
en un día soleado.
A tus dedos
llamaría yo dedos
si fuesen los dedos
airosos veleros
de tensados lienzos
en los vientos caribeños.
De tu cabello a los rizos
llamaría yo rizos
si fuesen los rizos
brillos entretejidos
con hilos de seda cobrizos
en un telar de remolinos.
A tus ojos
llamaría yo ojos
si fuesen los ojos
de zafiros un tesoro
sobre corales adorno
en un cofre de oro.
Y a ese gesto tan tuyo
de apoyar la cabeza entre las manos,
golpearte el pelo con los dedos
y mirarme con los ojos muy abiertos
lo llamaría yo “aburrimiento”.
viernes, 17 de abril de 2009
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1 comentario:
Final bello y brutal.
Hasta me imagino haciendo el gesto...
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