sábado, 14 de marzo de 2009

Poesía intelectual profunda para evocar imágenes IV

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La niña y el semáforo


El semáforo se puso colorado
porque una niña le dijo “guapo”,
Y todos los coches se pararon;
la niña cruzó al otro lado,
el semáforo se puso verde,
"¡Qué envidia, a ella le hacen caso!"
y los coches, que ni caso, pasaron de largo.


¿Cómo se hace poesía?


- Mamá, ¿cómo se hace poesía?
- Se hace pegando las palabras
- Jo, mamá, pues no hay tu tía,
la cabeza se me lía.
- ¡Ay! Tomasillo,
es muy sencillo,
busca una palabra
que pegue con "Te quiero"
- No sé mamá, hazlo tu primero.
- Vale, yo digo "¡Cuanto te quiero!"
y después: "Más que al mundo entero!"
- Qué fácil, mamá,
yo también te quiero mucho,
como la trucha al trucho.


Rin-Rin


El teléfono de mi casa
hace "rin rin",
como lo hace en la sala,
¡yo no paro de reír!

El timbre de mi casa, hace "rin rin",
como lo hace en la puerta,
¡Yo no paro de reír!

El coche de papá
hace "pi pi",
como no lo hace en el baño,
yo no paro de reír.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me quedo con el del semáforo.

Bizarro!

De hecho, toda la colección lo es.

Aplauso.

Locuán dijo...

Gracias, guapa!

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